Necesitas al menos 360 días cotizados al desempleo dentro de los seis años anteriores para acceder a la prestación contributiva. Las cotizaciones no deben haberse utilizado para reconocer otro derecho.
Qué ocurre con 360 días cotizados
Con entre 360 y 539 días cotizados, la duración inicial de la prestación contributiva es de 120 días. La duración aumenta por tramos hasta un máximo de 720 días de prestación cuando se acreditan 2.160 días o más.
Qué pasa si no llegas a 360 días
No puedes acceder a la prestación contributiva por esas cotizaciones. Sin embargo, si tienes entre 90 y 359 días, estás en situación legal de desempleo y cumples los requisitos económicos o familiares, puedes revisar el subsidio por cotizaciones insuficientes.
Qué cotizaciones cuentan
Se tienen en cuenta las cotizaciones por desempleo de los seis años anteriores que no se hayan usado para una prestación o subsidio previo. En los trabajos a tiempo parcial, el SEPE computa la duración del contrato o de la actividad.
También se incluyen los periodos de vacaciones retribuidas y no disfrutadas que figuren después del último día trabajado.
No basta con tener los días cotizados
Para cobrar la prestación contributiva también necesitas encontrarte en situación legal de desempleo, estar inscrito como demandante de empleo y cumplir el resto de requisitos del SEPE.
Cómo comprobarlo
Consulta tu vida laboral y, si necesitas más detalle, revisa tus bases o la información del SEPE. La vida laboral muestra periodos de alta, pero no sustituye la comprobación de qué cotizaciones por desempleo están disponibles.