1. Identifica la decisión concreta
Separa el resultado de los antecedentes. Anota qué se concede, deniega, limita, sanciona o archiva y desde qué fecha produce efectos.
2. Localiza los hechos utilizados
Comprueba qué datos y documentos considera la Administración y si coinciden con el expediente. Señala hechos omitidos, confundidos o no acreditados.
3. Revisa las normas y criterios
La resolución debe permitir relacionar la norma aplicada con el caso. Una sucesión de artículos sin explicación puede no aclarar por qué se adopta el resultado.
4. Comprueba los informes citados
La motivación puede aceptar informes o dictámenes. Verifica que estén identificados e incorporados al expediente. Si no los tienes, solicita acceso y copia cuanto antes.
5. Busca respuestas a tus alegaciones
La resolución debe decidir las cuestiones planteadas y las que se deriven del procedimiento. No exige contestar de manera extensa a cada frase, pero sí permitir entender por qué se acepta o rechaza lo relevante.
6. Distingue defecto de motivación y desacuerdo
Que no compartas la decisión no significa necesariamente que carezca de motivación. El problema aparece cuando faltan razones suficientes, son contradictorias o no permiten ejercer una defensa efectiva.
La revisión del expediente y las peticiones de copia no suspenden automáticamente el plazo de recurso.
Qué hacer después
- Si faltan documentos: solicita acceso y copia.
- Si aún estás en audiencia: presenta alegaciones concretas.
- Si ya existe resolución: revisa el recurso y el plazo indicados.
- Si detectas un simple error material: valora pedir su rectificación.