La ejecución subsidiaria permite que la Administración cumpla, por sí misma o mediante otra persona, una obligación que podía realizar alguien distinto de la persona obligada. El coste se exige a quien debía cumplir.
Cuándo puede utilizarse
Solo sirve para obligaciones no personalísimas. Esto significa que la actuación no depende necesariamente de las cualidades personales de quien estaba obligado y puede realizarla un tercero.
Ejemplo práctico
Una resolución ordena retirar unos materiales de un terreno y la persona obligada no lo hace. Tras el apercibimiento y si se cumplen los requisitos, la Administración puede encargar la retirada y exigir su coste.
Quién realiza la actuación
Puede realizarla la propia Administración o la persona que determine. La actuación debe mantenerse dentro de lo ordenado por la resolución y respetar la proporcionalidad.
Quién paga
La persona obligada paga los gastos, daños y perjuicios que procedan. La Administración puede calcular una cantidad provisional antes de ejecutar y practicar después la liquidación definitiva.
Diferencia con la multa coercitiva
- Ejecución subsidiaria: otra persona realiza la actuación y el obligado paga el coste.
- Multa coercitiva: se impone una cantidad para presionar al obligado a cumplir y puede reiterarse cuando la ley lo permita.
Diferencia con una sanción
La ejecución subsidiaria no castiga una infracción. Su finalidad es hacer efectiva una obligación ya establecida. Puede coexistir con una sanción si cada medida tiene fundamento y procedimiento propios.
Garantías que debes comprobar
- Resolución previa y notificada.
- Apercibimiento antes de la ejecución forzosa.
- Competencia del órgano.
- Proporcionalidad de la actuación.
- Consentimiento o autorización judicial para entrar en un domicilio protegido.
- Liquidación de costes justificada.
Fuente oficial
Ley 39/2015, artículo 102: ejecución subsidiaria.