La aceptación tácita puede producirse cuando realizas actos que muestran necesariamente que aceptas o que solo podrías hacer como heredero. No existe una lista cerrada y cada caso debe valorarse según sus circunstancias.
Actos que pueden implicarla
- Vender, donar o ceder los derechos hereditarios.
- Disponer de bienes hereditarios como propios.
- Celebrar negocios que presupongan haber asumido la condición de heredero.
- Solicitar determinadas inscripciones o adjudicaciones actuando inequívocamente como heredero.
Actos que no la implican automáticamente
Los actos de mera conservación o administración provisional no implican aceptación si se realizan para evitar daños o pérdidas y sin asumir el título de heredero.
Qué hacer antes de actuar
Si existen deudas o dudas sobre la herencia, consulta a la notaría antes de vender, alquilar, repartir o retirar bienes. Un acto aparentemente sencillo puede impedir una repudiación posterior.
No existe una lista automática
La clave es comprobar si el acto solo puede realizarse porque te presentas como heredero. Pagar un gasto urgente para conservar un bien no tiene el mismo significado que venderlo, adjudicártelo o ceder tus derechos. El nombre del documento tampoco decide por sí solo: se valora qué hiciste, con qué finalidad y cómo actuaste frente a terceros.
Por qué conviene decidir antes de disponer de bienes
La aceptación y la repudiación son, con carácter general, irrevocables. Antes de retirar dinero, vender bienes o firmar una cesión, pide información sobre las deudas y valora la aceptación a beneficio de inventario.
Si ya realizaste un acto dudoso, describe a la notaría exactamente qué ocurrió y aporta contratos, transferencias o comunicaciones; una explicación genérica puede ocultar el efecto jurídico real.