La aceptación y la repudiación de una herencia son irrevocables. Después de aceptar no puedes renunciar como si nunca hubieras sido heredero, salvo que exista una causa legal para impugnar la aceptación, como un vicio del consentimiento o la aparición de un testamento desconocido.
La aceptación puede ser tácita
No siempre hace falta firmar una escritura para haber aceptado. Determinados actos que solo podría realizar una persona como heredera pueden constituir aceptación tácita. Vender o ceder derechos hereditarios, disponer de bienes como propios o realizar otros actos concluyentes puede impedir una repudiación posterior.
Qué puedes hacer si ya aceptaste
Puedes participar en la partición, vender o ceder tu cuota con las consecuencias civiles y fiscales correspondientes, o negociar con los demás interesados. Estas operaciones no equivalen a repudiar la herencia y pueden generar impuestos o responsabilidades distintas.
Excepciones muy limitadas
El Código Civil permite impugnar la aceptación o repudiación cuando concurre alguno de los vicios que anulan el consentimiento o cuando aparece un testamento desconocido. No basta con arrepentirse o descubrir que la herencia resulta menos favorable de lo esperado.
Acción recomendada
Antes de actuar sobre bienes hereditarios, pide al notario que revise si tus actos previos pueden considerarse aceptación. Si existen deudas o un posible vicio del consentimiento, busca asesoramiento jurídico específico.
Fuentes oficiales
- Código Civil, artículos 997, 999 y 1000.
- Consejo General del Notariado: carácter irrevocable de la aceptación y repudiación.