Definición clara
La expresión latina reformatio in peius significa, de forma práctica, «reforma a peor». En los recursos administrativos, la resolución debe ser congruente con lo pedido y no puede agravar la situación inicial de la persona recurrente.
Ejemplo práctico
Una resolución administrativa te impone una obligación y presentas un recurso para anularla. El órgano puede desestimar el recurso y mantener la obligación, pero no debe aumentarla en esa misma resolución como consecuencia de haber recurrido.
Qué no garantiza
Esta regla no obliga a estimar el recurso. El órgano puede rechazar los argumentos, inadmitir el escrito si existe una causa legal o mantener el acto original.
Tampoco impide que la Administración inicie otro procedimiento separado cuando existan hechos y competencia para hacerlo. Ese nuevo procedimiento debe respetar sus propias garantías.
Relación con la congruencia
La congruencia exige que la resolución responda a las peticiones y al objeto del recurso. La prohibición de reformatio in peius añade un límite: la decisión no puede colocar al recurrente en una situación más desfavorable que la inicial.
Cuestiones no planteadas
El órgano puede decidir cuestiones de forma o de fondo relacionadas con el procedimiento aunque no las hayas mencionado. Si pretende utilizar una cuestión nueva, debe darte audiencia antes de resolver.
Cómo detectarla
- Compara el acto original con la resolución del recurso.
- Identifica las obligaciones, sanciones o efectos de cada decisión.
- Comprueba si aparece una consecuencia nueva o más intensa.
- Distingue entre mantener el acto y empeorarlo.
- Revisa si la nueva consecuencia procede de otro expediente independiente.