1. Averigua el plazo máximo aplicable
Busca el plazo en la ficha oficial y en la norma del procedimiento. La Administración debe informarte también del plazo máximo para resolver y notificar, y del efecto del silencio.
2. Identifica el día inicial
En procedimientos iniciados a solicitud, el plazo se cuenta desde la entrada de la solicitud en el registro electrónico de la Administración competente. En los iniciados de oficio, se cuenta desde el acuerdo de iniciación.
3. Marca el inicio de la suspensión
Usa la fecha que corresponda a la causa. Por ejemplo, ante un requerimiento de subsanación, la suspensión abarca desde la notificación hasta la respuesta efectiva o, si no respondes, hasta que termina el plazo concedido.
4. Marca el final
Busca la actuación que pone fin a la causa: tu respuesta, la recepción de un informe, el fin de una prueba o la resolución de una recusación. Comprueba si la ley exige que esa fecha se comunique.
5. Reanuda el cómputo
Suma al final de la suspensión únicamente el tiempo que faltaba. Respeta la unidad del plazo original y las reglas sobre días hábiles, días naturales o meses.
Si antes de suspenderse se consumieron 20 días de un plazo de 90, al terminar la suspensión quedan 70 días. Las fechas reales dependen de la forma de cómputo y de la norma del procedimiento.
6. Antes de actuar por silencio o caducidad
Comprueba todas las suspensiones y ampliaciones. Revisa también el sentido del silencio y si el expediente empezó a solicitud o de oficio; sus efectos no son iguales.